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jueves, 16 de marzo de 2017


Importancia

El asentamiento Las Flores se fundó sobre el promontorio de 30 metros de altura que bordea la ensenada de la laguna de El Chairel, situada a 4 kilómetros al noroeste del centro de la ciudad de Tampico.

El sitio fue explorado desde principios del siglo xx, pero fue entre los años 1941 y 1942 cuando los arqueólogos Gordon Ekholm y Wilfredo Du Solier realizaron las primeras excavaciones científicas. Sin embargo, gran parte del sitio ya había sido destruido por la construcción de las colonias Águila y Las Flores durante el auge petrolero de Tampico (1920-1950) y sólo quedó un montículo en un pequeño lote de propiedad municipal usado como basurero, lo que aceleró el deterioro de los vestigios. En 1991 y en 1997 se realizaron varios trabajos de liberación, consolidación y restauración por parte del  INAH en colaboración con el Ayuntamiento de Tampico y se instaló la infraestructura necesaria para proteger y abrir el sitio al público.


La cerámica de Las Flores representa un fuerte cambio estilístico respecto de la tradición antigua de la costa del Golfo de México, ligada a las cerámicas toltecas y mayas. Ésta presenta estilo, formas y decoración que recuerdan las vasijas del centro de México, relacionadas con cerámicas toltecas de las fases coyotlatelco y mazapa (700–1000 d. C.). Un hallazgo importante es una escultura que representa a la diosa de la fertilidad (Teem) semidesnuda con un gran tocado sobre la cabeza y las manos sobre el vientre, representante de la tradición huasteca. Lo que parece indicar un estrecho lazo de este pueblo con la mesa central o, bien, la coexistencia de dos grupos de población étnicamente distinta en un mismo núcleo.


Descripción del sitio

El sitio contaba originalmente con más de 20 montículos que fueron construidos entre el año 1000 y 1250 d.C. (periodo Pánuco v) con una posible reocupación breve entre 1250 y 1500 d.C. (periodo Pánuco vi). El montículo conservado y conocido como Pirámide de Las Flores es de planta circular, con forma de cono truncado, de aproximadamente 6 metros de altura con 36 metros de base. Su construcción se realizó con tierra y apisonados de cal y arena, sin utilizar la piedra. En su interior hay evidencias de 26 pisos de argamasa (mezcla de cal y arena) y cinco subestructuras. Se identificaron también vestigios de once escalinatas. La Escalinata Oeste semeja una gran rampa flanqueada por alfardas que sobresale del macizo del basamento, cuya cima estaba coronada por un templo de planta circular y techo cónico, construido con madera y zacate.


Sitio web y redes sociales

Correo electrónico: www.inah.gob.mx@c_inahtamps

Contacto

Luis C. Torre Gómez
Correo electrónico: ltorre.tamps@inah.gob.mx
Teléfono: 01 (834) 306 - 0160.

Importancia

La ocupación del sitio, y de la región, se debe sin duda a las condiciones adecuadas que presenta el área para el desarrollo de la vida humana, ya que el lugar se encuentra en las estribaciones de la sierra tamaulipeca, en una zona de lomeríos que alcanzan los 400 metros sobre el nivel del mar, donde predomina una vegetación de bosque con recursos naturales abundantes y acceso a tierras para el cultivo. Al sur del sitio, en los cañones de la sierra, el arqueólogo Richard Mac Neish documentó una larga secuencia de ocupación humana que va desde los primeros habitantes del estado (hace más de 12 mil años) hasta los grupos de tradición mesoamericana, con características semejantes a las que se pueden apreciar en El Sabinito.


El sitio fue habitado desde cerca del año 1000 d.C., pero su ocupación pasó por una serie de periodos intermedios en los que se ha determinado la transición de los habitantes de la economía basada en la caza y la recolección hasta una basada en la agricultura.

De acuerdo con el análisis de los materiales arqueológicos como piezas de cerámica zoomorfas, cuencos trípodes incisos y metates de basalto, recuperados durante las exploraciones en el sitio de El Sabinito, se puede establecer una ocupación próxima a los 900 años, la cual se desarrolló entre el 200 y el 1100 después de Cristo.


Descripción del sitio

 El Sabinito es uno de muchos asentamientos semejantes que se establecieron en esta zona de las estribaciones de la sierra de Tamaulipas, pero que muestra semejanzas sorprendentes con sitios como el Balcón de Montezuma en la Sierra Madre Oriental. Respecto a las dimensiones de los basamentos en el Sabinito, éstas llegan a alcanzar hasta 4 metros de altura, debido a que la aguda pendiente del terreno exigía elevar más el muro por uno de sus lados para alcanzar el nivel, e integrar así la arquitectura a la accidentada topografía. El sistema constructivo también difiere, pues todos los basamentos, sin excepción, se edificaron con lajas de piedra caliza de 5 a 10 centímetros  de espesor, yuxtapuestas sin cementante.


Se trata de una tradición que en un momento estuvo integrada al mundo mesoamericano, diferente de los grupos seminómadas que la rodeaban y que sin lugar a dudas tuvo contacto con los grupos huastecos de más al sur, así como con grupos aldeanos del sudeste de Estados Unidos, pero con una identidad propia. Después del año 1100, el sitio fue abandonado, y es probable que sus habitantes regresaran a una forma de vida semi nómada, basada en la caza, la pesca y la recolección y hayan dejado de ocupar sitios con altas densidades de población. Se ha calculado que El Sabinito está conformado por más de 600 estructuras, y que llegó a tener más de 1500 habitantes durante su apogeo.

Servicio disponible en la Zona Arqueológica El Sabinito

Estacionamiento.


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Localización

El sitio arqueológico Balcón de Montezuma se localiza en la Sierra Madre Oriental, en las proximidades de Ciudad Victoria. Se llega a este lugar por la carretera federal 101. A sólo 18 kilómetros de Ciudad Victoria se ubica Alta Cumbre; de ahí se llega al sitio arqueológico por un camino de terracería que comprende un tramo de 4 kilómetros.


Importancia

Los trabajos de rescate y restauración se iniciaron en 1988 bajo la dirección del arqueólogo Jesús Nárez Zamora, ahora fallecido. El primer elemento característico del lugar es una gran escalinata de más de ochenta peldaños, conformada por afloramientos naturales de lajas sedimentarias que los grupos aprovecharon hábilmente como acceso. Después se aprecia casi un centenar de basamentos circulares con grandes lajas calizas, rellenos de tierra y escombro (plataformas sobre las que se edificaban las viviendas); los hoyos en el basamento número 48 indican que las paredes se levantaron con palos y ramas entretejidos con lodo y que los techos tenían forma de cono y que eran forrados con palma.


Debido a sus dimensiones, se considera que éste jugó un papel muy importante en las relaciones y rutas comerciales que posiblemente llegaron hasta el sureste de Estados Unidos o hacia el sur, con los grupos huastecos. Probablemente tuvieron una estructura jurídica con jefes chamanes o sacerdotes. Por otra parte, el número de estructuras, así como el tamaño y el peso de los muros de los basamentos de sus casas, nos hace pensar que había una sólida organización social. Su economía debió basarse en la recolección y la cacería, y complementarse con algunos cultivos de maíz, de frijol o de calabaza, aunque hasta ahora no se han identificado las áreas dedicadas a tal actividad.


Descripción del sitio

La mayoría de los basamentos tiene de 8 a 10 metros de diámetro y la altura va desde unos centímetros hasta más de dos metros. Algunos tienen escaleras de acceso que se abren hacia afuera del basamento en forma de abanico. Estos basamentos se agrupan en torno a dos espacios abiertos que se han denominado Plaza 1 y Plaza 2, al centro de los cuales se encuentra un pequeño basamento similar a los demás que tal vez hizo las veces de altar.

Entre los diversos hallazgos se encuentran los restos óseos de un infante de tres o cuatro años de edad que presenta mutilación dentaria. Además, se han rescatado abundantes fragmentos de cerámica, entre los que destacan algunas vasijas decoradas y pintadas en negro sobre fondo blanco. Se han localizado, también, alrededor de doscientos entierros humanos, en su mayoría flexionados, lo mismo sentados que en decúbito lateral, derecho o izquierdo. En opinión del antropólogo Sergio López, quien ha analizado los restos, existieron al menos dos tipos de población conviviendo en Balcón de Montezuma, una de complexión robusta y alta y otra delgada y de estatura mediana.

Costo de acceso

No abierto oficialmente al público.

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